Os invito a que descubramos juntos el mundo de nuestros hijos; unos mundos que habitan nuestra casa, pero que a veces nos son incomprensibles y lejanos, y sin embargo, están llenos de fuerza e ilusión por llegar a ser grandes en todos los sentidos.
Siempre es recomendable saber más que nuestr@s hij@s en temas de nuevas tecnologías, por muy difícil que sea. Esta página nos ofrece una lista de apps que no tendrían que tener instaladas en sus teléfonos.
Es importante que familias, profesores y alumnos sean conscientes de las terribles consecuencias de sufrir acoso escolar. Si sabemos cómo prevenir, ganamos todos. En este artículo nos dan pautas para detectar si mi hijo sufre acoso y también para saber cómo puedo prevenirlo desde casa. Rescato este párrafo para las familias:
Educar en valores desde casa para evitar que nuestros hijos se
conviertan en acosadores y maltratadores. Para conseguirlo, es
fundamental la comunicación con ellos, poner límites, fomentar el
desarrollo de su empatía y ser un ejemplo de rechazo a la violencia como
forma de educar y actuar.
Arrancamos el curso de la mejor forma, y es confiando en nuestros alumnos/as e hijos/as. Esta es la única forma de conseguir que sean buenos habitantes del presente y del futuro. Familias y profesores tenemos que jugar bien nuestro papel. César Bona, en este artículo, nos recuerda algo importante: “Los educadores deben adaptarse a los niños y no al revés. Hay que
motivarles y estimular su creatividad para que hagan que este mundo sea
mejor. Los niños no son solo los adultos del mañana: son habitantes del
presente. Subestimamos constantemente a los niños y su creatividad, pero
todos tienen un talento; solo hay que saber abrir la puerta para que lo
saquen. Y ahí es donde intervenimos los maestros, viendo lo que los
demás son incapaces de ver”.
A veces nuestros hijos e hijas luchan por ser otras personas o modelos de personas que la sociedad (y nosotros) les impone, cuando lo que deberíamos hacer es animarles a ser la mejor versión de ellos mismos. José Carlos Ruiz, filósofo cordobés, nos cuenta aquí las consecuencias más visibles de todo esto.
Ya lo dice el título del blog: Caminando juntos. Es indispensable crear relaciones de confianza entre los profesores y los padres, ya que estamos trabajando por un objetivo común: nuestros hijos. En este link, la pedagoga Anna Ramis nos explica por qué es tan importante la comunicación, la buena relación y la confianza entre familias y escuela.
Aspectos como el temperamento y la personalidad de nuestros hijos son difíciles de cambiar, ya que se nace con ello. Sin embargo, otros como la autonomía y la responsabilidad sí que se pueden fomentar, incluso en adolescentes más dependientes por naturaleza. Este artículo habla de ello.
Esta es la eterna pregunta que se hace una madre o un padre sobre un adolescente. Aquí puedes encontrar algunas claves de por qué tu hijo adolescente actúa así.
Interesante post del neurólogo Álvaro Bilbao sobre este juego tan popular entre nuestros hijos:
POR QUÉ EL FORNITE ES BUENO (O NO TAN MALO) PARA TUS HIJOS Así
titula El País una noticia publicada esta mañana sobre el famoso juego Fortnite. Alude entre sus razones opiniones de padres que dicen que ven a
sus hijos disfrutar, que ven a sus hijos trabajar en equipo con sus
amigos y buscar metas comunes. Sin embargo yo no estoy de acuerdo por
varios motivos. 1. El primero porque los medios de comunicación
serios tienen que documentarse bien y la realidad es que no hay estudios
científicos sobre el Fortnite ya que es un juego muy nuevo y los
estudios científicos requieren de años de investigación. 2. Lo
segundo porque los indicios que tenemos sugieren que es un juego
altamente adictivo. Engancha rápido y hay gran alarma entre los primeros
que detectan estos problemas, profesores y expertos de salud mental
como los centros de tratamiento de adicciones no toxicas que se han
creado recientemente en comunidades autónomas. 3. La Organización
Mundial de la Salud acaba de reconocer la Adicción a los Videojuegos
como un trastorno de Salud Mental, al igual que la adicción a las drogas
o la depresión. 4. Sabemos que los juegos que incluyen recompensas
hacen que los niños pierdan interés por otras actividades positivas para
su desarrollo como jugar, dibujar, estudiar o hacer deporte. 5.
Tenemos muy bien documentado que más tiempo frente a las pantallas tiene
una repercusión negativa en el desarrollo intelectual del niño que se
traduce en mayor fracaso escolar, mayor incidencia de trastornos de
comportamiento y déficit de atención. Si el Fortnite resulta tan
absorbente como todos los padres y niños aseguran, eso implica más
tiempo de juego y eso aumenta el riesgo de estos trastornos. 6.
Porque existen ciertos genes que predisponen a los niños (y adultos) a
desarrollar conductas adictivas y los padres de los niños que les dejan
jugar a este juego cuando sus cerebro no está maduro, y los padres que
lean este artículo, no saben si sus hijos están predispuestos
genéticamente a desarrollar adicciones. 7. Porque el juego está
claramente dirigido a niños mayores de 12 años, pero la propia foto del
artículo refleja la realidad. Los niños empiezan a jugar a los 9, a los
8, a los 7. Mi hija pequeña me ha dicho que un par de amiguitos de su
clase (5 años) ya juegan al Fortnite. La realidad es que no todos los
padres son conscientes de los riesgos y que no siempre es fácil
controlar a los hijos como nos gustaría y que se acabe descontrolado es
más fácil de lo que parece. 8. Porque un reciente estudio realizado
analizando el comportamiento de internet durante el "Apagón de Fortnite"
(Abril 2018), documentó que los adolescentes al no poder consumir
Fortnite aumentaron el consumo de pornografía (en muchos casos buscando
vídeos porno de sus personajes de Fortnite) 9. Porque desde los años
70 (si, 1970) está bien documentado que ver contenidos violentos en la
tele aumenta la agresividad en los niños. 10. Porque el Fortnite
puede no ser negativo en sí mismo, pero los adolescentes que se
enganchan juegan muchas horas a la semana y pierden horas de sueño
precioso jugando hasta altas horas al Fortnite, algo de lo que se quejan
muchos profesores de instituto que ven a sus alumnos incapaces de
concentrarse porque no han dormido lo suficiente y tienen la cabeza en
un universo virtual. La polémica del Fortnite ha alcanzado mucha
relevancia por la cantidad de casos, la alarma de expertos y educadores
alrededor del mundo y por sucesos cotidianos que han salido a la luz
como el de una niña de 10 años en Inglaterra cuyos padres llevaron a una
clínica de adicciones después de que se orinara encima mientras jugaba
al Fortnite. Simplemente no pudo o quiso parar porque la partida estaba
demasiado emocionante. Si eso no es poder de adicción, no se lo que sí
lo es. Si. Estoy totalmente de acuerdo en que para muchos niños
jugar al Fortnite posiblemente no provoque problemas psiquiátricos.
Estoy de acuerdo en que el juego no es perverso, como tampoco lo es una
máquina tragaperras (aunque los dos tienen un complejo sistema de
recompensas intermitentes diseñado para crear necesidad de juego). Pero
para muchos niños y sus familias, jugar a juegos diseñados para
enganchar durante horas, es un problema y puede llegar a ser un
problema grave. Porque la realidad es que los niños (con inconsciencia
por parte de sus padres), comienzan a jugar demasiado pronto. Y porque
la realidad es que a los adolescentes les cuesta cada vez más
concentrarse y buscar motivación en la vida real. Por eso, porque la
clave para una vida plena y satisfactoria está en: (1) desarrollar motivación intrínseca que nos mantenga motivados, ilusionados y conectados con la vida (2) tener una buena concentración que nos permita lograr nuestras metas, (3) construir relaciones afectivas significativas de verdad, de carne y hueso
...quiero deciros a todos los padres que me seguís....que no. No creo
que el Fortnite sea bueno para vuestros hijos. Si lo usan que empiecen
tarde (a partir de los 12 como indican los diseñadores), alternando días
de juego y días de descanso, con el tiempo de juego siempre prefijado y
respetado para asegurar que lo desarrollen los propios chicos
desarrollen autocontrol. Con los conocimientos que llevo acumulados
sobre el funcionamiento cerebral durante estos años de profesión y los
artículos científicos que hay sobre adicciones a videojuegos creo que lo
que he escrito es lo más sensato que se puede decir en este momento.
Así lo aplicó en casa con mis hijos y así os lo quiero transmitir a
todos los que me seguís (y con quién lo queráis compartir).
Aquí tenéis un interesante artículo sobre cómo funciona el cerebro de un adolescente. A veces, comprender por qué ocurren ciertos comportamientos y actitudes nos relaja y nos hace sentir que sus cambios de humor, su rechazo, su falta de comunicación, sus nuevos gustos (tan diferentes a los nuestros), etc... son parte del proceso NATURAL de aprendizaje de cualquier persona. Igual que los famosos berrinches de los dos años indican que tu hijo se está desarrollando de manera normal, el "baile hormonal" de los adolescentes que tanto nos desequilibra a los adultos solo nos indica que todo funciona bien en su cerebro. Eso sí: paciencia, amor y sensatez.
En este link, Pedro García y Francisco Castaño, nos aconsejan cómo afrontar los suspensos en casa: – Cuando se reciben las notas, si no son buenas, no es un buen
momento para hablar de ello. Dejar pasar una noche puede ser una buena
estrategia para tratar el tema con el hijo estando calmados. En caliente
se suelen decir cosas de las que luego uno se puede arrepentir. – Explicar a los hijos que lo que toca, a partir de ahora, es ponerse
a trabajar para recuperarlo. No centrarse solo en que ha suspendido,
sino en lo que hay que hacer para superarlo. – Es importante que cuando estén estudiando se les valore el
esfuerzo, ya que esto les animará a esforzarse más y esto es el camino a
los buenos resultados. – Elabora el plan de estudios junto con tu hijo. Un horario con una
rutina de lo que ha de hacer en ese tiempo. Distribuir el tiempo por
materias y programarse antes de empezar lo que va a hacer de cada una de
ellas. Esto ayudará a que sepa que es lo que tiene que hacer y además
le será más fácil cumplirlo, ya que lo siente como suyo. Si se lo hace
el padre o madre, lo puede ver cómo impuesto. – Recuerda que lo obligatorio se refuerza, no se recompensa. O sea,
valora lo que hace, pero no ha de obtener ningún regalo por hacerlo. Es
su responsabilidad y así lo ha de aprender. No hay nada mejor para un
hijo, que sus padres le reconozcan lo que ha hecho. – Sobre todo recuerda que todo se educa y los hábitos de estudio también. Y un hábito se adquiere por repetición y constancia.
Álvaro Bilbao, neuropsicólogo y experto en el cerebro del niño, nos habla del peligro de los dispositivos móviles con este "experimento" diseñado por una marca comercial: "Los
niños no sólo NO se percatan de cambios “sutiles”, como sustituir un
cuadro por otro, sino que ni siquiera se dan cuenta de que uno a uno los
miembros de su familia se van sustituyendo. No es sino hasta el final,
cuando se apagan los dispositivos que el niño se percata de que está
rodeado de perfectos desconocidos….Simplemente genial.
Este experimento diseñado por la marca comercial Dolmio Pepper Hacker
pretende simplemente ilustrar los problemas de comunicación que
aparecen en las familias en las que los niños usan con más frecuencia
los dispositivos electrónicos. Como ves, este experimento no forma parte
de ninguna investigación ni tiene validez científica, sino que
simplemente resulta un experimento divertido. Sin embargo, sí son muchos
los estudios científicos que ya han detectado que una exposición
excesiva o poco regulada a cualquier edad puede resultar adictiva, está
asociada a trastornos de control de impulsos, dificultades en la
concentración obesidad infantil y fracaso escolar entre otros.
Si
nos fijamos sólo en los más pequeños la mayoría de estudios que
conocemos indican que la exposición de niños pequeños a dispositivos
electrónicos desde edades tempranas puede puede alterar el desarrollo
adecuado de los procesos atencionales. Por ello, la Asociación Americana
de Pediatría recomienda que los niños no tengan contacto con estos
dispositivos al menos hasta pasados los dos años de edad. Por contra,
sabemos que los padres que saben enriquecer sus conversaciones con sus
hijos, poner límites con cariño y reforzar aspectos positivos ayudan a
sus hijos a mejorar sus capacidades atencionales, a desarrollar una
mejor memoria o favorecer su deseo de aprender cosas nuevas. En
definitiva, sabemos que puedes hacer muchas cosas para ayudar a tus hijos a potenciar sus capacidades intelectuales, y que utilizar los dispositivos electrónicos a edades tempranas no es una de ellas". Si estás interesado en saber más sobre esto, te interesarán también este enlace donde la psicopedagoga Rosa María Martínez Velasco informa en una charla en un centro escolar de nuestra provincia sobre las edades orientativas para iniciarse en el uso de las nuevas tecnologías.
O este otro enlace donde la Inspectora Jefe del Cuerpo Nacional de Policía informa de a qué edad está recomendado usar la aplicación Whatsapp.
Aquí tenéis algunos consejos para guiar o supervisar el trabajo que hacen en casa, ya que a veces juegan con nuestro desconocimiento para librarse de una tarde de tareas y estudio.
Siempre pedimos a nuestros hijos que usen la cabeza cuando se trata de redes sociales y móvil, y lo primero que deberíamos plantearnos es si nosotros damos ejemplo. En este enlace, nos explican que nosotros también tenemos mucho que ver en la huella digital de nuestros hijos.