Os invito a que descubramos juntos el mundo de nuestros hijos; unos mundos que habitan nuestra casa, pero que a veces nos son incomprensibles y lejanos, y sin embargo, están llenos de fuerza e ilusión por llegar a ser grandes en todos los sentidos.
... solo necesitan nuestra ayuda para poder construir unas alas que les permitan volar seguras. Este interesante link nos recuerda que los adultos no debemos caer en ciertas actitudes que a veces tenemos normalizadas. Todos debemos poner nuestro granito de arena para evitar, por ejemplo, las agresiones machistas que se dan entre los menores que,según este artículo, han crecido en un 45% en zonas como Cataluña. No ayudan "las canciones que normalizan las agresiones sexuales y el
control en la pareja, el modelo de masculinidad, el amor romántico, el
ciberacoso 24 horas que escapa del control parental y la impunidad de
los agresores como ‘la Manada’".
Aunque es un camino largo y difícil, podemos dar pequeños pasos que nos ayuden a mejorar en el terreno de la igualdad. La científica Jane Goodall no lo duda: "Llegaremos (a la igualdad) si trabajamos duro y no nos rendimos".
Cuando vemos noticias sobre violencia de género: asesinatos, abusos sexuales, violaciones, secuestros... como padres (sobre todo de hijas adolescentes) nos preocupamos mucho y el miedo se apodera de nosotros, y por tanto, de nuestros hijos e hijas, ya que sin querer acabamos transmitiéndoles nuestras inquietudes. A propósito de esto, dice César Bona (finalista en el Teacher Global Prize) en su libro "La emoción de aprender" que no hay otra solución (preventiva) más que la educación, la educación y la educación. Y es que solo si educamos a nuestros hijos igual que a nuestras hijas, solo si ponemos límites en el mal uso de la tecnología (como explica Marc Masip en este artículo), solo si en la escuela y en casa somos un ejemplo, podremos conseguir el respeto que mujeres y hombres merecen. LO MÁS IMPORTANTE EN LO QUE PODEMOS EDUCAR ES EL RESPETO No diré que ya es tarde en Secundaria, pero hemos de trabajar la
igualdad desde Infantil: desde Infantil hasta la universidad, ¿a alguien
le cabe alguna duda? Educar en igualdad debe formar parte de la
formación integral de niños y niñas en el sistema educativo. Pero no
podemos centrarnos solo en hablar de luchar contra el abuso o la
violencia ejercidos a mujeres. Si no, nos estaremos saltando la primera
parte, que es enseñar a respetar, a convivir. Sería entonces correctivo y
no preventivo, y la educación debe prevenir antes que nada. Los
alumnos y las alumnas necesitan TIEMPOS en los centros educativos para
reflexionar y debatir sobre emociones, deseos, para revisar las imágenes
estereotipadas de lo que debe ser el amor, las relaciones o el valor
que tiene cada persona en sí misma, porque podemos conseguir que sean
bilingües, trilingües, o que usen su competencia matemática de una
manera asombrosa, pero no podemos olvidar que lo más importante que les
podemos enseñar es el respeto. Todo, todo empieza en la
educación, y la educación empieza en cada uno de nosotros (no solo en la
familia, no solo en la escuela). Así que aunque a veces no nos demos
cuenta, con una palabra, con un gesto también estamos educando. Cuán
importante es enseñar desde pequeños, en casa y en la escuela, que
nadie pertenece a nadie, que muchas cosas que vemos como normales, no
son normales. Fragmento extraído de La emoción de aprender (Plaza & Janés)